Blogueando en directo con moléculas que también ligan

Noviembre 8th, 2007

Las moléculas también liganAquí estamos con Juan Ramón González Velasco, todo un catedrático de Ingeniería Química. Qué cosas que los catedráticos nos enseñen cómo ligan las moléculas. Si es que ya no hay forma de captar adeptas y adeptos para la causa. Así que dale que te pego a las clásicas fórmulas de toda la vida: que si la ciencia sirve para ligar, que si la ciencia te pone más guapo, que si la tecnología es la puerta de entrada al éxito en tu vida sexual, qué se yo.

En fin, que allá vamos, moléculas que se ponen a ligar. Comenta el señor catedrático que lo mismo lo tenemos un poco crudo porque hace un frío que pela aquí dentro y no se dan las condiciones. Vaya, vaya, ya empezamos con disculpas. En fin. Escuchemos cómo se liga… entre moléculas. Y luego a ver cómo funciona con los humanos.

Por cierto, que tengo aquí sentado al centenario Iñaki Murua como comentarista de lujo. Otro que viene a ligar. El catedrático nos da la definición de ligar: entablar relaciones amorosas o sexuales pasajeras. Veamos qué pasa con las moléculas. De momento se coloca en el rol clásico: mujer con hombre y hombre con mujer. Molécula con molécula, según parece. Y entonces… ¡reacciones químicas! Hasta aquí entendemos bien. ¡Horror! Ya se ha vuelto incomprensible: estequiometría y concentración. Me pierdo.Conferencia sobre moléculas que ligan Menos mal que viene la termodinámica en mi ayuda en forma de equilibrio y ley de Le Chatelier. O sea, que al modificar la temperatura, la presión o la concentración de un sistema ya hay pronósticos sobre las parejitas y cómo se conforman. Bufff, qué lío. Y para complicarlo, la cinética, con sus velocidades de reacción. ¡Socorro!

Creo que al final todo se resume en que la química entre las personas es gran invento. Y que cuanta más química personal, menos problemas de relación, más intimidad. Por eso el señor catedrático nos sirve la analogía del reactor químico casero por excelencia: el puchero de la cocina. Según parece es el lugar ideal para provocar reacciones químicas entre moléculas. O sea, la discoteca química.

En fin, pido disculpas por el delirio, pero creo que Iñaki Murua va a ser capaz de explicarlo todo mejor que yo. Al menos eso me ha prometido. Para eso es de ciencias reconvertido a humano. Ya veis que la ciencia también da para provocar sonrisas. No es mal objetivo para Zientzia Astea.