Ciencia y mujer

Marie CuriePuede ser un tema para futuras ediciones de Zientzia Astea, pero también es un tema de presente. La ciencia se ha conjugado en buena parte en masculino. Grandes científicos que a cualquiera le vienen a la cabeza enseguida y, en cambio, una pequeña colección de mujeres de renombre: Marie Curie, Ada Byron o Margarita Salas y… pare usted de contar. Me estoy refiriendo a la opinión pública en general.

¿Por qué no dar más luz a estas y a otras mujeres científicas en la wikipedia en euskera? Sin presencia no hay difusión. Es el primer requisito: darnos cuenta de que están presentes y de que lo han estado. Además, parece que tradicionalmente han sido hombres quienes han optado por las llamadas ciencias duras frente a las mujeres, a quienes en buena parte se ha asociado a las ciencias blandas. También en la ciencia tenemos que trabajar por la igualdad de género.

En Internet tenemos accesibles muchos recursos para profundizar en cuestiones de género y ciencia. Un buen lugar es el mismo CSIC, donde disponemos de una sección denominada Mujer y ciencia. En ella tienes enlaces a diferentes programas y líneas de trabajo tanto a nivel estatal como de la Comunidad Europea. Y en nuestro ámbito más cercano, en un plano más general, podéis echar un vistazo en la estupenda colección de enlaces de Portuigualdad, con un pequeño bloque dedicado a la ciencia.

Miguel Ángel Quintanilla, secretario de Estado de Universidades e Investigación, publicó en El País allá por marzo de este año Mujeres y ciencia: discriminación y excelencia. Se trata de un breve pero esclarecedor artículo en el que desmonta el argumento por el cual eliminar políticas de discriminación positiva porque atentarían contra el criterio de excelencia.

Creo que puede ser útil en este punto recuperar una vieja distinción entre desigualdad y dominación de la filosofía política de tradición republicana. No todas las desigualdades son injustas, desde luego sí lo son si conllevan asimetrías de poder y relaciones de dominación. Una de estas estructuras sociales de carácter asimétrico es la Ciencia. Hay razones para ello, bien documentadas por los sociólogos. Recordemos los estudios de Merton sobre el reconocimiento del mérito en las comunidades científicas y el llamado efecto Mateo en la distribución del reconocimiento social: “El que tiene mucho recibirá mucho más, el que tienen poco hasta lo poco que tiene lo perderá”.

En fin, sólo quería dejar aquí el apunte de que también en torno a las comunidades científicas hay que trabajar con políticas activas de género. Espero poder verlo en próximas ediciones de Zientzia Astea.

3 Comentarios

  1. Pubicado Octubre 21, 2007 at 12:55 pm | Permalink

    Interesante planteamiento Julen!
    Si se trata de sumar, que las mujeres casi siempre se apuntan al “femenino plural”, es una linea de avance muy interesante.
    Ya sabeis que el XXI es el siglo de las mujeres…
    Js

  2. elvira
    Pubicado Octubre 21, 2007 at 8:44 pm | Permalink

    Creo será difícil pues como bien sabéis la temática en torno a la que gira la Semana de la Ciencia la ha elegido hasta ahora Saretek, Los miembros de SARETEK son las empresas de los Parques Tecnológicos y se trataba de impulsar el uso de la tecnología y la innovación como medio para mejorar la competitividad empresarial, y de contribuir al desarrollo económico y social de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Desde julio Saretek se ha transformado en la Agencia Vasca de Innovación, pero como he dicho no creo que veamos esa temática…

  3. Teresa Santos
    Pubicado Octubre 22, 2007 at 1:46 pm | Permalink

    Sería un excelente tema a desarrollar en futuras edicciones de la Semana de la C y la T.
    La participación de las mujeres en el desarrollo científico y tecnológico siempre ha existido, otra cosa es la visibilidad de esa participación.
    Por otro lado, no olvidemos hace poco más de 100 años que las mujeres hemos sido aceptadas en las escuelas y facultades de Ciencia y Tecnología de Europa. Recordemos la biografía de Marya Sklodowska, que se fué a Paris, por un lado siguiendo los pasos de su hermana y por otro porque a finales del s.XIX la Sorbona era una de las pocas Universidades que admitía mujeres en los estudios científicos. Otro caso parecido es el de Mileva Maric, primera mujer de A. Einstein, y madre de sus dos hijos, compañeros de estudio en la Universidad de Zurich.

Publica un comentario

Tu email no será publicado o compartido con terceras partes. Los campos requeridos están marcados con *

*
*